Deluem: de una idea sencilla a una marca reconocible

Deluem empezó en 2016 de la forma más sencilla: Lucía y María Suárez abrieron una cuenta de Instagram para vender pulseras de cordón y pagarse un viaje. Lo que iba a ser algo puntual funcionó, y ese “a ver qué pasa” acabó convirtiéndose en un proyecto que no han soltado desde entonces.

Con el tiempo, la marca fue creciendo sin cambiar de personalidad: sigue teniendo ese punto cercano de las firmas que se han hecho desde dentro, a base de comunidad y constancia. Se nota en cómo comunican, en cómo lanzan colecciones y en ese tipo de estética que no necesita explicarse demasiado porque es muy reconocible.

Hoy Deluem ya no es solo aquella idea inicial. Han ido ampliando su universo hacia accesorios y piezas más especiales, con propuestas que funcionan tanto para un look de diario como para momentos más concretos. Hay una intención clara: que lo que compres no se quede “guardado”, sino que lo uses, lo combines y te lo apropies.

Lo bonito de Deluem es precisamente eso: que su historia no viene de un plan perfecto, sino de una evolución natural. Una marca joven, bien construida, con una identidad que se ha ido afinando con los años y que mantiene ese origen digital sin perder el gusto ni la coherencia.

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