Ada Diren Kurt: “Fotografío para acordarme de la época que estoy viviendo”
Creatives es la serie editorial de Le Guide dedicada a las personas que están detrás de los proyectos, las ideas y las formas de trabajar que nos inspiran. Más allá de la imagen final, nos interesa descubrir la mirada, la intención y el proceso creativo que hay detrás de cada trabajo.
Ada Diren Kurt empezó a hacer fotografías a los ocho años y hoy desarrolla su trabajo entre la moda y la fotografía editorial. En sus siete años de trayectoria profesional, ha acumulado más de 20.000 horas en set y participado en más de 1.500 rodajes, con publicaciones en revistas como Vogue y Schön. Sin embargo, cuando habla de fotografía, su atención vuelve a menudo a lo esencial: las personas, la espontaneidad y esos instantes que solo suceden una vez.
Para Ada, fotografiar es también una forma de conservar el presente. Da igual que se trate de moda, belleza, producto o bodegones: cada imagen documenta la época que está viviendo. En esta conversación nos acercamos a su proceso creativo, a los pequeños rituales que lo preparan para trabajar y a las experiencias que han transformado su manera de mirar.
¿Recuerdas cuándo empezaste a entender la fotografía como una forma de contar historias y no solo de capturar imágenes?
Empecé a hacer fotos con ocho años, en el colegio, así que mi relación con las formas, los colores y la luz viene de muy pronto. Mi tía es una gran pintora y yo pasaba mucho tiempo con ella en vacaciones. Un día me dijo que, con el tiempo, mis ojos aprenderían a verlo todo como formas y colores, solo formas y colores. De niño me sonaba muy raro, pero ahora lo entiendo mucho mejor.
Estudié fotografía en la universidad y ahí empecé a contar historias con mis fotos. Antes hacía sobre todo fotos al azar de la vida diaria. Durante la carrera descubrí la fotografía documental, que todavía me emociona muchísimo, igual que los proyectos personales.
En tus imágenes conviven una planificación muy cuidada y cierta espontaneidad. ¿Cómo encuentras el equilibrio entre ambas durante una sesión?
Puede sonar raro, pero antes de una sesión hago deporte en casa al menos media hora o tres cuartos de hora. Levanto pesas, a veces voy en bici y otras salgo a correr, a veces hasta 5 kilómetros. Eso ayuda a mi cerebro a trabajar con un equilibrio que me hace sentir más valiente y más seguro, y así me atrevo a probar cosas nuevas.
Creo que eso hace que mis fotos sean más fotos. En los últimos 10 o 20 años la fotografía se ha vuelto muy nítida, con un aire falso, casi de 3D, y se ve demasiado montada. Yo escapo de esa sensación estando abierto a probar. Así se crea un momento que quizá no se pueda repetir.
¿Qué buscas en una persona cuando se pone delante de tu cámara? ¿Cómo consigues que un retrato transmita algo más allá de la imagen?
Las personas ya me parecen interesantes y encantadoras, así que no necesito una excusa, como una sesión, para hablar con ellas. Incluso por la calle hablo con la gente. Me gustan mucho más los momentos naturales que los montados, y lo que hace que una foto de una persona parezca montada es la pose. Me gusta darles espacio para que sean ellas mismas y no posen. Todas las indicaciones que doy van en esa línea.
¿Hay algún proyecto que haya marcado un antes y un después en tu trayectoria?
En 2025 hice un proyecto de portfolio con mi directora de arte favorita. Era solo para nosotros: fotos de frutas, verduras y algunos objetos. De alguna manera llegó al buscador de Instagram y tuvo como medio millón de visitas. Eso me inspiró mucho y me animó a hacer más cosas para mi portfolio y para editoriales. Me demostró que trabajar con la persona adecuada como directora de arte lleva las fotos a otro nivel. Desde entonces hemos hecho muchas editoriales juntos: hemos trabajado varias veces para Vogue, para Schön, y seguimos.
¿Qué te gustaría seguir descubriendo a través de la fotografía?
Hace poco descubrí a Frank Horvat y a William Klein, y me encantan sus fotos de moda hechas en la calle, en plena vida real. Para el número de octubre de Numéro Istanbul hice un proyecto de moda en la calle, combinado con bodegones. Son fotos que no se pueden repetir, y eso me emociona mucho. Es como una nueva forma de mirar y de hacer fotos, y quiero hacer más. También tengo otros proyectos documentales en los que quiero centrarme. El proceso en sí es emocionante, y lo único que intento es pasármelo bien.